Breve estudio del jacinto silvestre

El jacinto silvestre (Eudymion non-scripta), es una planta bulbosa de la familia de las liliáceas, que incluye a las azucenas, lirios, tulipanes, cebollas, puerros, azafrán, merendera, cólquicos de otoño, gamones, etc., bulbos que pueden florecer en el verano tardío o ya entrado el otoño (como los típicos cólquicos y merenderas de los pastos de montaña), si bien también los hay de floración primaveral. Las flores liliáceas, son hexámeras, es decir, tienen seis pétalos, a menudo soldados en su base formando florecillas tubuladas, acampanadas...generalmente de vistosos colores de la gama de los azules, violetas, púrpura, rosa, blanco.

Es una planta nativa de la costa oeste europea, atlántica. Los griegos, provenientes del este del Mediterráneo, no la conocían. Cuando la hallaron por primera vez en Europa, en sus viajes de expansión por mar, probablemente en Galicia o Lusitania, le pusieron el nombre de non-scripta, no escrita, no registrada. 

El jacinto silvestre es una plantita pequeña, que forma alfombras en los bosques. Sus hojas, seis, que emergen directamente del bulbo enterrado, son alargadas, lineales, estrechas y carinadas, brillantes. Del centro del bulbo emerge un pedúnculo floral de entre 20 y 50 cm., en cuyo extremo se disponen las florecillas azules, colgantes, abiertas, dispuestas en una sola hilera mirando todas hacia el mismo lado. El pedúnculo de este racimo de flores se inclina un poco en su extremo, debido al peso de las florecillas. La flor, de color azul púrpura, glomerular, está formada por los pétalos soldados que forman una campana cuyos bordes se abren y curvan hacia el exterior. Se observan las diminutas anteras de color crema, sobresaliendo en el interior de la campana. 

 

Etimología y origen. 

La palabra jacinto proviene del griego hyákinthos y, aunque su origen es incierto (quizás fue tomada de lenguas previas), se cree que designaba al color azul violáceo característico, y que la planta recibió este nombre por su color. Por ello también se relaciona a veces con la piedra amatista. 

Hyákinthos era un héroe divino, protegido de Apolo. Un joven muy bello y elevado espiritualmente, tanto, que Apolo, el dios del sol, y Céfiro, el dios del viento de poniente, estaban prendidos de él y competían por su atención.

Un día, Apolo enseñaba el lanzamiento del disco solar al joven héroe. Céfiro, el inquieto dios del viento del oeste se puso muy celoso, y con la rabia lanzó su propio disco con tan mala suerte que este impactó directamente en la cabeza de Jacinto y lo mató.

De la herida en la cabeza, instantáneamente brotó una flor nueva, una flor de un intenso color azul violáceo. Apolo, con infinita tristeza por la muerte del joven, la nombró jacinto en su honor. 

El jacinto, por tanto, simboliza la belleza de la altura espiritual y su gloria; la elegancia de espíritu. También nos advierte de su fragilidad, la delicadeza de lo que es elevado y sutil.

Breve estudio del jacinto azul. Original manuscrito, Javier Moreiras.Breve estudio del jacinto azul. Original manuscrito, Javier Moreiras.

Etiquetas : naturaleza, orígenes
Artículos relacionados