Nos hemos ido. Editorial

‘Nos hemos ido’ representa un sentimiento, una necesidad. Nace de un impulso en contra de lo impuesto, del poder más tirano, de ese suave, semidulce, que nos mece, nos embauca, el que no deja rastro y no permite ver que poco a poco nos va quitando la autonomía.

Los que nos hemos ido hemos vagado y seguimos vagando entre la intranquilidad y el prejuicio de los que quieren quedarse porque han sido ellos los que han construido el orden, los que no quieren ver atisbo de cambio.

‘Nos hemos ido’ son todos aquellos que muestran una alternativa a lo actual, a lo —a simple vista— perenne. A los que nos hemos ido no nos ha quedado más remedio que irnos para seguir siendo.

Se han ido medios de comunicación que han aprovechado la ínfima pero eficaz oportunidad de un internet semilibre, se han ido artistas que se han saltado a la torera las cadenas de distribución, se han ido futbolistas de las grandes ligas, y los aficionados que se han quedado del lado de sus pequeños equipos, esos también se han ido.

Irse significa dejar atrás. Los que nos hemos ido de una forma pacífica y sutil nos hemos ido de lo que se ha convertido en normalidad, del dos más dos son cuatro. Hemos dejado atrás comodidades económicas, ofertas laborales insultantes y patrones de conducta perpetuados en lo estático sin dar margen al cuestionamiento. 

Se han ido, hastiados, los que ya no confían en ningún medio, los que no leen ni oyen ni ven noticias, información, los que ni siquiera quieren tratar en la mesa del desayuno la no dimisión de cualquier ministro, la epidemia del momento, el fichaje del verano.

Los que han solicitado a una organización religiosa salir de sus ficheros y, sobre todo, quienes han aguantado la burocracia y las maleducadas formas, se han marchado también. Asimismo se han largado, más con ira que sin ella, determinados grupos sociales, que protestan contra todo porque, quizá, no sepan diagnosticar lo que le sucede a cada parte de ese todo.

Son múltiples las huidas de lo cotidiano, de lo establecido, de lo que parece ser intocable. A los que emprenden acciones contra la normalidad les espera el castigo, el tedio, el ser apartados e ignorados por la masa, multas, penas de cárcel, amenazas del sector privado y, como no, del sector público.

En este primer número de Istmos, que centrará parte de su atención en quienes ‘Nos hemos ido’, se propondrán distintos sistemas de vida, distintos órdenes sociales, distintas relaciones humanas, artes, importancias y supremacías.

Algunos de los que voluntariamente se han ido por un impulso imposible de ignorar prestarán sus voces y experiencias en estas páginas para mostrar que todo, siempre, se puede hacer de otra forma, quizá más sacrificada, quizá no, pero sobre todo más genuina.

Julio Cortázar, amante del escapismo, aseguró que “lo cierto es irse” porque “quedarse es ya la mentira, la construcción, las paredes que parcelan el espacio sin anularlo”. Lo cierto es irse, transitando caminos, procurando un espacio común para que nadie más tenga que marcharse. 

 

Etiquetas : editorial, nuevas vidas
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