Volvamos. Editorial

Queremos volver, pero no os asustéis. No queremos volver a aquello que anunciábamos que dejábamos. No nos arrepentimos de dejar atrás las malas costumbres impuestas que ya habíamos normalizado. Nos hemos ido y ahora queremos recuperar lo valioso del pasado y redefinirlo para adaptarlo al futuro que ya ha llegado.

Queremos llevarnos los conocimientos y saberes tradicionales que nuestros ancestros contribuyeron a crear, mantener y  transmitir. Volver para juntarnos con aquellas que ya están luchando por recuperarlos y con aquellos que nunca los dejaron, para así poder transmitírselos a las próximas generaciones y que ellas puedan incorporarlos a sus nuevas realidades. 

Recuperar una cosmovisión en harmonía con la naturaleza, girando nuestra mirada hacia aquellas otras sociedades que resisten al margen de la corriente, con nuevas propuestas de vida colectiva que nos saquen de nuestras individualizadas vivencias actuales. Esto no tiene por qué implicar volver a la sociedad de cazadores y recolectores, sino regresar para recuperar y restablecer un mundo en el que exista motivación para realizar bien nuestro trabajo y crear un espíritu de contribución al bien de la comunidad. 

Volvemos para recuperar un mundo en el que lo artesanal —la habilidad para trabajar con las manos— sea repensado y valorado. En el que seamos capaces de aprender – antes de perder definitivamente la conciencia sobre lo que el trabajo nos aporta como seres sensibles– lo que éste nos enseña sobre nosotros y sobre aquello con lo que nos pone en contacto a través de nuestras manos y nuestra piel. Todo esto antes de que el trabajo se entienda únicamente como apéndice del sistema económico que lo reduce a mano de obra barata.

Volvemos para recuperar la tierra, nuestra tierra, esa que expropian, roban y privatizan para beneficio de los que hace ya tiempo vendieron su alma para ganarse la vida.

Queremos recuperar el tiempo, imponer nuestros ritmos, recobrar la confianza en nosotros mismos y en nuestra capacidad para adueñarnos de nuestras vidas. Volver a un modo de vida o a un futuro imaginario en el que convivir con la naturaleza de una manera más sencilla, sin idealizarla pero con la firme intención de recuperar la unidad entre la cabeza y las manos, entre las personas y las condiciones naturales en las que se desarrollan nuestras actividades.

Volvemos para llevarnos con nosotros lo poco humano y natural que queda en una realidad cada vez más deshumanizada y mecanizada. Volviendo pretendemos recuperar lo que sirvió en un tiempo pasado y que el acelerado progreso relegó al olvido.

Recuperar lo que nunca debió dejar de representar la tecnología: una herramienta para alcanzar la plenitud a través de la satisfacción de las necesidades básicas, y no algo que se ha convertido en un fetiche que ha derivado en un progreso tecnológico sin límites, que va invadiendo todos los ámbitos hasta alcanzar la mercantilización casi absoluta de nuestras vidas.

Que vuelvan los recuerdos de aquellos que fueron relegados al olvido. Volvamos a gritar en tiempos donde el silencio pareciera gobernar, donde la música ya no vale para protestar. Recuperemos el poder de la palabra, el arte de discutir propuestas mirándonos a los ojos, entre nosotros, algo que hemos olvidado seducidos y embobados por las brillantes luces de un plató de televisión y sus estrellas.

Volver para cargar la mochila de aquello que nos dé herramientas para construir nuestro propio mundo. Porque no nos rendimos a pesar de que intenten acabar con nuestra imaginación y desorientarnos. Regresamos para recuperar aquello que de niños nos enseñaban y que al hacernos mayores olvidamos: a jugar en el barro, a tocar los árboles, a escuchar a nuestros abuelos, a valorar el trabajo, a apreciar y disfrutar de la naturaleza y de todo lo que ella pone a nuestro alcance.

Que si no tocamos la tierra, no nos mancharemos, de la misma manera que si no nos equivocamos, no aprenderemos. Nosotros estamos dispuestos a mancharnos de tierra y a llegar allá donde nos reencontremos con la naturaleza, con nuestros orígenes, que son los que nos darán la energía para continuar. Mientras tanto, volvamos.

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