Quiénes somos

Istmos nació en mitad de una carretera, en un viaje de ida y vuelta. Se pensó, se estudió, se discutió en más de un piso compartido de Madrid, en muchos bares de Barcelona. Será leída en castellano, en català, en galego y en euskera, será traducida a las lenguas de todos los que hoy formamos este mar de sentimientos que, quién sabe por qué, se ha venido a llamar España. Será creada y vivida por todas aquellas personas que creemos en otro significado de la vida y que queremos crear un espacio en el que definirlo y experimentarlo. Esto nos incumbe a todos los que, más allá de ideologías, patrias, banderas, territorios o religiones soñamos con transformar nuestro entorno a través de nuestra propia transformación.

Para ello, esperamos que con el tiempo vayan teniendo eco en nuestras páginas temas relativos a vivencias, reflexiones, críticas, proyectos y sueños de todos aquellos que ocupamos este pedazo de tierra, dándonos el suficiente impulso para sobrevolar toda nuestra geografía, desde la más visible y conocida, hasta la más recóndita. En definitiva, pretendemos crear un espacio que aglutine visiones, experiencias y sentimientos de todo aquel que quiera contribuir a crear y compartir una visión común, así como a poner fin a un presente difícil de soportar y a materializar un futuro que debemos hacer que empiece hoy.

Istmos –lenguas de tierra que unen dos continentes o una península con un continente– reconstruirá los puentes que se bombardean a diario por aquellos que se empeñan en empequeñecer nuestras grandes vivencias comunes, nuestras lenguas –iguales entre ellas a pesar de las diferencias– nuestras culturas, esas que no salen en los libros de texto que todos escudriñamos en nuestra infancia.

Istmos será una revista digital, y la llamaremos revista aunque no tenga apariencia física de ella; no será publicación ni web ni mucho menos un diario. Huiremos de la rapidez, del hablar de todo sin tener ni idea de nada, correremos en la dirección contraria a las dinámicas mayoritarias del mundo de la información. Seremos palabras plasmadas en páginas, pero iremos más allá: seremos lugares de reunión, crearemos momentos y vivencias, compartiremos sentimientos y esperamos materializar reflexiones y sensaciones.

Haremos periodismo hecho por personas que creyendo en lo común tienen algo que decir pero, sobre todo, tienen ganas de que otros tengan la misma voluntad de contar. Buscaremos colaboradores, abriremos nuestras páginas a todos los que se vean cargados de ilusión para aportar algo contrario a la negatividad, al pesimismo, a la parálisis de los tiempos que nos han venido a tocar.

Añadiremos, sumaremos, instaremos, crearemos, cooperaremos. El blanco lo veremos desde el negro, al de arriba lo miraremos desde arriba y al de abajo desde abajo. Husmearemos en vidas ajenas, nos entrometeremos en grupos sociales, grupos de música, conservatorios, bibliotecas, bares y prostíbulos.

Abarcaremos lo abarcable en cada momento, en cada día que Istmos consiga existir con la misma pasión con la que nace y cuando ésta desaparezca así lo hará Istmos. Seremos cuando estemos en la cresta, no nos perpetuaremos en el vacío de la apatía.

Pretendemos ser el germen de mucho más que palabras, historias ajenas, reportajes o entrevistas, queremos tejer una red de contactos -no de emails sino de discusiones a altas horas de la madrugada–, queremos ser el trampolín de tantas otras cosas que aún no hemos sido capaces de distinguir en la nebulosa del ansia por iniciar un proyecto común, sincero, sin pretensiones ni ambiciones más allá que la de ser, estar en el ahora y con los nuestros.

Intentaremos no caer en errores del pasado, que si hemos de ser repetitivos lo hagamos en los buenos términos, nunca en la crítica vacía de construcción, en el daño gratuito y la prepotencia de la palabra. Cuando caigamos en errores del pasado y le demos a la misma piedra ya destrozada por tanta patada, querremos pedir perdón, analizar el fallo y aprender del proceso.

Istmos será un lugar de encuentro de tantas cosas diferentes y a veces opuestas, que aparentemente se estorban aunque quizá se complementen. De puntos de vista, ideologías sentimentales, amistades políticas, historias abandonadas a su suerte, nuestra suerte abandonada a su suerte.

Huyendo de la dinámica actual, Istmos no tendrá ánimo de lucro. De la misma manera, no se pagará a quienes quieran y decidan dar su tiempo en cualquier forma a la revista. Istmos no será un proyecto con objetivos económicos sino vitales, con el único propósito de encontrar un lugar en el que muchos puedan sentirse cómodos para leer, escribir, pensar, compartir, discutir y divagar.

Bienvenidos a Istmos, a la delgada franja que une, saltando mares, dejando de lado tempestades, pero sin obviar huracanes y remolinos de arena. Ojalá se unan a este gran viaje que día a día comienza y se renueva.