Guía para componer (para principiantes)

En la composición musical el Estruendo, la Armonía y el Silencio son tres aspectos fundamentales. Voy a añadir la melodía por el binomio que forma con la armonía y, porque realmente, es lo que toda persona recuerda después de escuchar música.

Empecemos por la armonía. Técnicamente es el estudio y práctica de los acordes y sus relaciones dentro de la música tonal, es decir, en la base vertical, que se complementa con la melodía, que es la base horizontal. Incluso en una canción para voz sola, la melodía debe fundamentarse en una armonía rica para resultar interesante, eso sí, sin recargar la armonía y buscando equilibrio. Al componer se puede comenzar por un esquema armónico sobre el cual construir la melodía, o empezar por ella y dejar que sea ésta quien te sugiera la armonía, pero, en ocasiones, se cambia lo preconcebido en favor de la musicalidad del conjunto.

El Silencio en la música es tan importante como el sonido y, de hecho, es tan fundamental para el intérprete "tocar" los silencios como tocar las notas, siempre con su duración exacta. Por ejemplo, el silencio se da cuando unas voces se callan para dejar cantar a otras, y que así, en general, la música respire fluyendo con mayor naturalidad. Es necesario escribir silencios al componer, y hacerlo en el lugar indicado y con la duración adecuada puede provocar intranquilidad, tensión, intensidad o suspensión de una manera más eficaz que los sonidos.

El Estruendo puede identificarse como el punto culminante de una obra musical, aquel punto en el que se concentra toda la tensión acumulada y ésta "estalla" para luego deshacerse. Para lograrlo, el compositor debe concentrar los elementos de la música, cambiando y moviendo la armonía aún más que antes, para lograr la tensión necesaria, así como jugar con la melodía, que en esos momentos suele llegar a las notas más agudas. No obstante, también puede valerse de los silencios en su función de intensificar.

Este estruendo debe prepararse y también deshacerse con suficiente tiempo, por lo que debe ser directamente proporcional a la longitud de la obra: en una obra larga el punto culminante durará más, ya que deberá concentrar un mayor número de elementos que ya hayan ido apareciendo, lo que provocará que necesite más tiempo después para reducir la tensión acumulada.

Sirva como reflexión última decir, en estas idas y venidas por el silencio, la armonía y el estruendo, que componer música es una mezcla de estos (y otros) elementos que deben estar en equilibrio y que surgen tanto de la inspiración como de la razón.

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