#4 Silencio, Armonía, Estruendo


En Istmos le rendimos nuestro particular homenaje al sonido con una cadena de tres palabras: Estruendo, Armonía y Silencio, que lanzamos al aire para que cualquiera pueda interpretarlas de las maneras más variopintas. Partimos del sonido para expresar sensaciones, sentimientos e ideas que se transformarán en un texto, un baile, una melodía, un dibujo, una sucesión de imágenes… Nada está predeterminado y todo experimento es bienvenido en este nuevo viaje. Que empiece el juego, ¿te animas?


Nuestro territorio está plagado de lenguas que la historia ha ido dejando a su paso y, aunque desconocemos a menudo el sonido o incluso la existencia de algunas, resuenan desde tiempos inmemorables en los rincones de nuestra península. Unas están casi olvidadas, en peligro de extinción, mientras que las otras destellan con fuerza y luchan por su dignidad y la memoria oral y escrita de sus pueblos.
El 20 de enero de 2016, Escoitar.org anunciaba su desaparición tras diez años de trabajo dedicados a la realización colectiva de un mapa sonoro de Galicia; dicha desaparición consistió en un desvanecerse compartido mediante una acción que consistía en el borrado de la base de datos que sustentaba el mapa que el colectivo mantenía operativo. Este era el texto que encabezaba la despedida: “El 25 de junio de 2006 se hizo público el mapa colaborativo de Escoitar.org, una herramienta nacida con la voluntad de poner en valor los sonidos del entorno y reivindicar la escucha como un proceso fundamental en la construcción de los discursos culturales. Este proyecto se convirtió así en un espacio pensado más en “instituir” que en “conservar”, en ofrecer y no en poseer, sometiéndose a una “democratización efectiva” que se mide siempre por el criterio de “participación y el acceso al archivo, a su constitución y a su interpretación” (Derrida). Siempre tratamos de evitar la mera acumulación abriéndolo, ofreciendo la posibilidad de valorar de forma colaborativa la relevancia del paisaje sonoro en diálogo con quien lo escucha y produce. Un archivo colectivo y abierto.
La voz viva de una montaña, de un volcán, es tan profunda y sabia como su infinito silencio cantado por el viento sobre laderas desnudas de caminos. Hoy casi nadie escucha. Desde algún inalcanzable cráter alguien podría gritar toda la rabia contenida del mundo, y la erupción de su voz sería tan callada y sorda como el dolido deshielo de un glaciar moribundo; acaso un alud en medio de la nada. Desde temprano, un hombre sin edad pero lleno de vida abandonó su empobrecida milpa - tierra dedicada al cultivo de maíz y, en ocasiones, de otras semillas- con el objetivo de ir a platicar con el Popocatépetl, luego de que su esposa estuviera soñando con el volcán por varias noches.
Cualquier persona con cierta sensibilidad estética se habrá percatado de que ahí afuera existe un mundo, y que ese mundo es bello y es digno de ser contemplado. Es bastante probable que la contemplación sólo sea un estadio inicial y que, tras el primer asombro, uno se sienta llamado a aprehenderlo, explorar sus misterios o compartirlos. Necesita, para ello, acudir a un lenguaje. En este momento, una certeza empaña su empeño. Ilya Prigogine, nobel belga, advierte: “El mundo es más rico de lo que ningún lenguaje es capaz de expresar”. El abismo que es el mundo no va a ser fácil de domeñar.
En un principio era la nada y la nada es de una simetría apabullante. La mires por donde la mires, la gires como la gires y la muevas como la muevas la nada permanece inmutable. Luego Dios creó la tierra y los cielos, y la simetría se fue al carajo. Si se paran a pensarlo, este desafortunado incidente es un gesto de muy mal gusto, que tiene como una de sus consecuencias más inefables la existencia de las sillas. Se lo explico: resulta que usted dispone de una nada perfectamente simétrica y bella y unas leyes físicas igualmente simétricas y bellas. ¿Por qué iba a surgir de tanta perfección un objeto tan fatalmente asimétrico como es una silla? No, en serio: levántese de su silla, obsérvela, dé vueltas a su alrededor, muévase.
Perdedores Hermosos (PH) es un colectivo de artistas sonoros que parte de un programa de radio en 1994 hacia una performance radiofónica y un disco de música experimental llamado Silencio! Odio a la música. Se sirven de música y textos propios, con adaptaciones de John Cage, Pascal Quignard, Oliverio Girondo, Friedrich Nietzsche, entre otros. Su obra acusmática -el auditor no ve la fuente del sonido que está escuchando- ha sido presentada en vivo en distintos espacios de la ciudad argentina de Córdoba como el Cine Club Municipal Hugo del Carril, el Teatro La Bataclana y la Universidad Nacional de Córdoba.
La sutileza suele ser un ingrediente base para explicar a los y las más pequeñas cuestiones que a los que ya no lo somos nos plantan un rojo en la cara, nos incomodan y nos obligan a llenar de eufemismos. Y pese a lo que podamos pensar, ellas, libres aún de prejuicios y vergüenzas, entienden la pureza y la sencillez mucho mejor que nosotras. Sirvan estas definiciones de Silencio, Armonía y Estruendo, de las alumnas y los alumnos de 2º del Colegio de Educación Infantil y Primaria de Nuestra Señora de las Nieves de La Zarza (Badajoz), como prueba de ello.
¿Y si no hablásemos? ¿Crearíamos otras formas de lenguaje? ¿Desarrollaríamos más el tacto, la mirada, el olfato? ¿Sonreiríamos más? ¿Menos? ¿Sentiríamos más los besos? ¿Nos besaríamos más y de más maneras? Nos miraríamos más las bocas o, quizás, al no emitir ya sonidos a través de ellas, quedarían invisibilizadas, como lo están las orejas hoy en día. Quizás dejaríamos cubrir nuestras bocas con bigotes. En ese caso, ¿qué otras partes del cuerpo empezaríamos a mirarnos más?

Pages