Sin sentidos. Bocas

 

¿Y si no hablásemos?

 

 

¿Crearíamos otras formas de lenguaje? [1] 

 


 
¿Desarrollaríamos más el tacto, la mirada, el olfato? 

 

 

 J-J. Courtine y C. Haroche, antropólogos-historiadores de la sonrisa, afirman que los labios son la parte del cuerpo con mayor flexibilidad cultural [2]. Es decir, la parte del cuerpo que más varía sus movimientos y gestos en función de la cultura de la que hablemos. 

 

 

¿Sonreiríamos más? ¿Menos? 

 

 

¿Sentiríamos más los besos? ¿Nos besaríamos más y de más maneras?

 

 

Nos miraríamos más las bocas o, quizás, al no emitir ya sonidos a través de ellas, quedarían invisibilizadas, como lo están las orejas hoy en día. Quizás dejaríamos cubrir nuestras bocas con bigotes. En ese caso, ¿qué otras partes del cuerpo empezaríamos a mirarnos más? 

 

 

 

 

 

[1] Como es el caso del lenguaje de signos o de la SignoDanza, mucho más viso-gestuales que el lenguaje sonoro.

[2] Histoire du visage, citado en Sennett, R. Juntos. Rituales, placeres y políticas de cooperación, p. 293.

 

 

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