A lo largo de la Historia se ha “manejado” y utilizado la imagen de los gitanos relacionándola mayoritariamente con el folklore, lo andaluz, cuando no con fábulas y mitos. Un ejemplo claro lo encontramos en De Vaux. Cuando afirma que “ya no faltaba sino presentar a los cíngaros como seres extraterrestres, caídos de algún planeta a la tierra para llegar a ser los Hijos del Viento”. Está clara la utilización y la distorsión de la “imagen” de un pueblo en aras de invisibilizar y no reconocer una identidad étnica, con el objetivo de poder seguir legitimando la necesidad de tutela, caridad y paternalismo.

Cuando me propusieron escribir para Istmos sobre la televisión pública allá por el mes de mayo, yo andaba liado ya con la campaña electoral para las autonómicas en la Comunidad de Madrid. En la sección sindical de CGT habíamos decidido trabajar para que alguien representara la lucha de los trabajadores de Telemadrid en las listas electorales de Podemos y me había tocado a mí cumplir con ese papel. Hubiera aceptado escribir el artículo de todas las maneras, pero lo que realmente me enganchó fue el hilo conductor que iba a coser todas las aportaciones: “Volvamos”. En aquel momento pensé que sería estupendo poder celebrar así el retorno de todos mis compañeros y compañeras, injusta y brutalmente despedidos, para saciar la sed de venganza de unos personajes siniestros y mezquinos. Unas personas de carne y hueso, con nombre y apellidos. Esperanza Aguirre, Ignacio González, Manuel Soriano, Ángel Martín Vizcaíno… Un puñado de votos impidió que se hiciera justicia y a día de hoy ese “volvamos”, por el que tanto trabajamos, todavía no se ha producido.
Estoy desinformado. Soy un tipo que no sigue las noticias de actualidad ni sabe lo que ocurre en el mundo más allá de lo que escucha por la calle o en boca de su gente. Hace diez meses decidí no leer el periódico ni ver el telediario. “¿Y cómo te informas?” “¿Cómo sigue la actualidad un chico que ha estudiado Ciencias Políticas?”, me preguntan. La respuesta es que no me informo, y además me da igual. Es más, me siento más limpio, menos contaminado. La absoluta falta de certeza que me asaltaba sobre el nivel de veracidad cada vez que leía o escuchaba una noticia, me ha llevado a concluir que prefiero reposar en la “ignorancia”.
Perdedores Hermosos (PH) es un colectivo de artistas sonoros que parte de un programa de radio en 1994 hacia una performance radiofónica y un disco de música experimental llamado Silencio! Odio a la música. Se sirven de música y textos propios, con adaptaciones de John Cage, Pascal Quignard, Oliverio Girondo, Friedrich Nietzsche, entre otros. Su obra acusmática -el auditor no ve la fuente del sonido que está escuchando- ha sido presentada en vivo en distintos espacios de la ciudad argentina de Córdoba como el Cine Club Municipal Hugo del Carril, el Teatro La Bataclana y la Universidad Nacional de Córdoba.