A lo largo de la Historia se ha “manejado” y utilizado la imagen de los gitanos relacionándola mayoritariamente con el folklore, lo andaluz, cuando no con fábulas y mitos. Un ejemplo claro lo encontramos en De Vaux. Cuando afirma que “ya no faltaba sino presentar a los cíngaros como seres extraterrestres, caídos de algún planeta a la tierra para llegar a ser los Hijos del Viento”. Está clara la utilización y la distorsión de la “imagen” de un pueblo en aras de invisibilizar y no reconocer una identidad étnica, con el objetivo de poder seguir legitimando la necesidad de tutela, caridad y paternalismo.

Magdalena Magnus aguardaba repantigada tras un escritorio de roble apolillado sobre el que había dispuesto una serie de artefactos, velas de colores y hachones de cera que le daban un aire de alquimista moderna. No había libros en las estanterías que pendían de la pared, sino pergaminos amontonados que olían a animales disecados. Ella misma, silueteada por la luz que penetraba desde la ventana ubicada a su espalda, parecía una funcionaria de la administración brujesca, secretaria de una secta mágica encargada de la recepción, catalogación y almacenamiento de arcanos imposibles. Nos conminó a que nos acomodáramos en dos sillas carcomidas por los apetitos de los insectos xilófago- Cuarenta y ocho horas no son nada en comparación con la longevidad del universo –dijo mientras prendía un hachón de cera ubicado a su espalda—; pero tenemos la obligación de aprovechar el tiempo en asuntos productivos. –Se incorporó y se acodó sobre el escritorio—. Sois una pareja disfuncional. Vuestro amor es dependiente. No he visto a la hembra gozosa ni al macho fecundador, sino a dos cachorros utilizando los mecanismos de la carne para obtener placer.

El doctor de la clínica de fertilidad nos recomendó una mixtura de medicamentos para propiciar la fecundación; pero mi esposa es vegana, homeópata, anticapitalista y budista, así que después de escuchar la prescripción médica aprovechó el resto de la sesión para despotricar contra «el sistema neoliberal, sostenido sobre los pilares de las industrias alimentaria, farmacéutica y armamentística, todas ellas enfocadas a destruir la vida sobre la tierra a través de armas tan diversas como los tanques, los frutos transgénicos y los antidepresivos». El doctor mantuvo la compostura durante el alegato y yo asumí que había cometido un error intentando convencer a Carla de que la medicina occidental resolvería nuestros problemas de fertilidad. Cuando salimos del despacho, la pareja que esperaba su turno nos miró con una mezcla de incomprensión y lástima. Pagué la consulta y fuimos en busca de las bicicletas que habíamos amarrado a una farola.